América Latina comienza a utilizar los pagos cuenta a cuenta no solo para transferir dinero al instante, sino también para automatizar cobros frecuentes desde una cuenta bancaria.
La evolución amplía el alcance de sistemas que hasta ahora se habían concentrado en transferencias entre personas. La oportunidad está en llevarlos a pagos como servicios, colegiaturas, seguros o suscripciones, sin que el usuario pierda control sobre sus autorizaciones.
“La transferencia inmediata resolvió una parte del proceso. Ahora se trata de facilitar que una persona autorice un pago recurrente y pueda administrarlo sin repetir la misma operación cada mes”, señala Simón Pinilla, Cofundador de DRUO, plataforma de pagos que habilita cobros directos desde una cuenta bancaria.
Este cambio ocurre después de que los sistemas de pagos inmediatos alcanzaron una escala relevante en la región. Pix, por ejemplo, representó 50.9% de las transacciones de pago realizadas en Brasil durante el primer semestre de 2025, con 36.9 mil millones de operaciones, de acuerdo con el Banco Central de ese país.
Sobre esa capacidad, puso en operación Pix Automático, una modalidad que permite que las empresas reciban pagos periódicos directamente desde cuentas bancarias, previa autorización del usuario.
Colombia avanza en una dirección similar con Bre-B, su sistema interoperable de pagos inmediatos. Mediante llaves, las personas pueden asociar datos como un número de teléfono o un correo electrónico a sus cuentas bancarias. En esta línea y anticipándose a las capacidades futuras de Bre-B, DRUO habilitó recientemente cobros automáticos desde una cuenta bancaria mediante llaves Bre-B, eliminando la necesidad de procesos repetitivos y manuales para pagos recurrentes.
La siguiente capa de pagos en México
México ya cuenta con la infraestructura necesaria para dar ese siguiente paso. La oportunidad ahora consiste en aprovechar los rieles de pago existentes como SPEI y otros que se siguen desarrollando para habilitar nuevas capacidades, donde los pagos no solo permitan mover dinero, sino también administrar cobros recurrentes, programados y automatizados de forma simple, transparente y bajo el control del usuario.
Como ha ocurrido en otros mercados, la evolución de los pagos cuenta a cuenta dependerá de construir servicios de mayor valor sobre esa infraestructura.
La compañía trabaja en simplificar este tipo de operaciones y facilitar su administración. “La primera generación de pagos cuenta a cuenta resolvió cómo mover dinero. La siguiente resolverá cómo automatizarlo. Ahí es donde veremos la verdadera adopción masiva de este tipo de pagos”, concluye Pinilla.




