Delfina Brea en Kanji: una charla sobre alto rendimiento, constancia y evolución

La actual número 1 del ranking mundial de pádel compartió un encuentro con directivos del Grupo Fag Sistems y conversó sobre su presente deportivo. Brea mantiene una mirada enfocada en el trabajo diario. “Uno se acuerda de todo lo que pasó y de las cosas que te llevaron al lugar donde estás. Pero sobre todo pienso en un día a día constante, que es lo que te mantiene”, dijo.

Delfina Brea.
Delfina Brea.

Brea mencionó sobre sus procesos y los aprendizajes que fue sumando a lo largo de su carrera y los detalles que hoy hacen diferencia en la alta competencia. “Dentro de la cancha soy una jugadora aguerrida, constante, que siempre busca mejorar, estar entre las mejores y dar todo”, contó. 

Fuera del circuito, en cambio, se define desde un lugar mucho más cotidiano. “Afuera de la cancha soy una persona muy normal, muy familiera. Tengo a mis dos perras, comparto la vida con ellas. Me gusta viajar y cada vez estoy aprendiendo a disfrutar un poco más de esos viajes, aunque también tienen mucha carga de horarios, entrenamientos y exigencia”, explicó.

De Parque Chacabuco al circuito internacional

La relación de Brea con el pádel empezó temprano. Su padre tiene un club en Parque Chacabuco y ese fue el primer escenario de una historia que con el tiempo la llevaría a lo más alto. “Empecé desde que tengo uso de memoria. Siempre estuve ahí, viviendo mucho pádel”, recordó. 

Después de un paso por el tenis, llegó el momento de apostar de lleno por la disciplina. “Empecé más en serio a los 11 años y me lo tomé realmente en serio a los 14 o 15. Ahí vi que podía tener una buena oportunidad y fue cuando hice el click”, comentó.

En ese recorrido, el club Monasterio aparece como una referencia emocional y deportiva. “Es un club que para mí es mi casa. Hoy vuelvo y me siento igual que hace diez o quince años, con la misma gente y en el mismo lugar”.

Lo que no se ve también juega

Durante la charla, uno de los puntos que apareció con fuerza fue cómo cambió su preparación a medida que fue creciendo la exigencia del circuito. “Lo que más empecé a cuidar fue el físico y la nutrición. Ahí está la clave para tener un año constante, pasarla bien y estar bien con uno mismo. Todo eso se conecta mucho con el día a día”, precisó al respecto.

En el alto rendimiento, explicó, muchas veces la diferencia está en lo que ocurre fuera de la cancha. “Todo cuenta, todo vale. Cada mínima acción que hacés pensando en esto, a la larga se nota”, agregó.

Ese enfoque de poner atención en los detalles, en la preparación y en la constancia cotidiana, atravesó buena parte del intercambio con el equipo de Kanji, en una conversación que fue del deporte a los hábitos y de la competencia al proceso.

El motor para seguir siempre enfocada

Aunque hoy ocupa el primer lugar del ranking, Brea mantiene una mirada enfocada en el trabajo diario. “Uno se acuerda de todo lo que pasó y de las cosas que te llevaron al lugar donde estás. Pero sobre todo pienso en un día a día constante, que es lo que te mantiene”, dijo.

Cuando se le preguntó qué la sigue empujando a ir por más, respondió sin vueltas: “El amor propio. El amor propio es lo que nos lleva todos los días a mejorarnos, superarnos y demostrar que siempre podemos un poquito más”, mencionó.

La visita dejó una conversación cercana, atravesada por la experiencia y la evolución permanente. También permitió conocer de cerca la mirada de una deportista que entiende que, incluso en la cima, el crecimiento sigue construyéndose todos los días.

Para Kanji y el Grupo Fag Sistems, la visita de Delfina Brea también representó una oportunidad para generar un espacio de intercambio alrededor de valores como la constancia, la evolución y la búsqueda permanente de mejora. En un encuentro cercano y distendido, la conversación permitió tender un puente entre el mundo del deporte y el de la innovación, con una mirada compartida sobre la importancia de los procesos, la preparación y la atención a cada detalle.