Sin embargo, aclara, “la falta de mercadería, la imposibilidad de importar y la falta de divisas para poder pagar, entre otras cuestiones, generaron un mercado de oferta y demanda muy atípico. Se caracterizó por la urgente y permanente necesidad de conseguir productos para poder invertir los pesos que día a día se desvalorizan, lo que llevó a comprar sin medir precios y condiciones, y la rentabilidad fue cayendo”.
Como consecuencia, para el grupo, la venta en unidades interanual cayó un 20% aproximadamente dependiendo de cada familia de producto.
“El año 2023 que acaba de comenzar lo vemos no muy distinto al 2022 al menos en el primer cuatrimestre”, proyecta Tschudy. “Siguen las dificultades para fabricar por la falta de insumos y ni hablar de productos terminados. El segundo y tercer cuatrimestre son una incógnita, impredecible, y no es prudente proyectar tanto hacia adelante”.
En este sentido, concluye: “Vamos a continuar impulsando desde nuestra red, el permanente diálogo con las terminales e importadores para mantener una oferta más estable, de nuestro lado con forecast de compras más ajustados para cada pretemporada”.










