On the Road: un recorrido por la planta de Tromen

Facundo Cáceres, Gerente Comercial y de Marketing de la empresa, nos recibió en las instalaciones ubicadas en Moreno para conocer "puertas adentro" el proceso de producción de los productos de esta empresa argentina con veinte años de historia.

En 2022, Tromen cumplió 20 años de vida. En la actualidad, su planta, ubicada en Moreno, Provincia de Buenos Aires, cuenta con tecnología de última generación lo que le permite a la marca ser competitiva no solo en el mercado local sino en los países donde tiene presencia.

En la actualidad, la planta cuenta con 13 mil metros cuadrados de zona productiva repartido en 6 galpones en donde casi el 100% del producto nace y se termina allí. En total trabajan 320 personas responsables según el area de que día a día se fabriquen alrededor de 700 u 800 productos.

La estrategia de comercialización

“Nuestras políticas comerciales se mantienen desde el día uno”, decía Cáceres. “Somos fabricantes y vendemos a un canal de distribución, no tenemos atención directa al consumidor final. Nuestra cadena de distribución hoy es uno de los principales activos que tenemos. Tenemos una distribución y llegada a nivel nacional muy importante, entre 3000 y 3500 puntos de venta en todo el país que comercializan Tromen”.

A nivel internacional la marca tiene llegada también. “Hoy estamos exportando a 18 países. Toda la región la tenemos cubierta, lo que es Uruguay, Brasil, Chile, Bolivia, Perú, Colombia, México, Costa Rica, Canadá, Puerto Rico, Estados Unidos, España, Nueva Zelanda y Australia. Si bien no es importante el volumen de venta que exportamos, es una pata más del negocio”.

En términos de balances y proyecciones, expresaba: “Estamos cerrando un año positivo, de mucho aprendizaje, de crecimiento en algunos ámbitos de la empresa. Hubo muchos vaivenes en la economía global durante el año que afectó a la economía local y vimos esos coletazos en nuestra propia empresa. Con la fuerza de venta que tenemos y el equipo de trabajo en todo sentido, desde operaciones, parte productiva, nos supimos adaptar. El músculo pyme que tenemos es nuestra impronta. Somos una empresa que por más que no vende directo al consumidor final, está en la calle, está presente, recorremos toda la cadena de distribución y recopilamos información para hacer los cambios que tengamos que hacer. Ese músculo de pyme es el que nos permitió surfear este año y cerrar un buen año”.