Frizata es una marca 100% nativa digital que comercializa todos sus productos de manera exclusiva a través de Frizata.com. Los pedidos se realizan online y los alimentos son recibidos en la comodidad del hogar, a la hora seleccionada. Es la primera compañía de Latinoamérica que produce, comercializa y distribuye alimentos congelados, en forma directa al hogar. De esta manera, se evitan costos de logística e intermediación innecesarios, y se disminuyen al máximo los desperdicios de alimento. Esto genera enormes ahorros que se trasladan íntegramente a los consumidores, a través de precios hasta un 45% menores a los de los supermercados. Opera en Ciudad de Buenos Aires, Gran Buenos Aires, La Plata, Córdoba y Rosario, y planea desembarcar en Brasil hacia fin de año.
Para la compañía, dice Adolfo Rouillon, Co-fundador, “la cuarentena ha sido un catalizador y acelerador de cambios. En particular, hemos visto que el comercio electrónico creció en 4 semanas lo mismo que los últimos 10 años, duplicando el mercado del 16% al 27%, generando una masa crítica para que muchos negocios resulten viables con esta nueva escala”.
Desde el lado de la demanda, la situación actual y la incertidumbre empujan a los consumidores a destinar su consumo a las necesidades básicas como alimentos y artículos para el hogar. Las inversiones de consumo durables y de entretenimiento se postergarán hasta ver que el horizonte se despeje o nos adaptemos mejor a esta nueva realidad que estamos viviendo. A esto se suma la tendencia de un consumidor cada vez más informado, apalancado por el crecimiento del e-commerce que toma decisiones de compra analizando variables como precio, experiencia de cliente, facilidad de obtener ese producto/servicio y tiempo. Desde el lado de la oferta el mayor desafío de los emprendedores y pymes tiene que ver con cómo generar flujo de fondos para subsistir y pagar las cuentas.
Al respecto, el ejecutivo plantea: “Somos una compañía que nació con foco en la experiencia de cliente así que, desde el inicio de la cuarentena priorizamos dar respuesta a la demanda, manteniendo la calidad de los productos, y generar una experiencia online de compra fácil y cómoda para los clientes, muchos de ellos nuevos clientes de Frizata, pero también nuevos usuarios del e-commerce en general, es decir, clientes que nunca habían comprado de manera online”.
En los últimos cinco meses las ventas se multiplicaron por diez. “Ante este escenario que, claramente no teníamos planificado, el mayor desafío fue aumentar fuertemente los niveles de producción e inventarios y las estructuras logísticas para acompañar la demanda de los clientes”, agrega.
Frente a ello, los retos para Frizata pasan por seguir acompañando el crecimiento y entender las nuevas demandas de los consumidores en un contexto de mucha incertidumbre, que lleva al consumidor a ser cauto y a buscar seguridad en todos los aspectos de su vida: en su salud, en su economía y en su alimentación. “El cuidado de la economía familiar va a ser más relevante que nunca y el consumidor optará por propuestas de valor acorde a sus posibilidades económicas sin resignar calidad, especialmente en la categoría alimentación”, asegura Rouillon.
Si bien el contexto hoy es desafiante, sigue, “nuestra visión como marca nativa digital, comenzó bastante antes de la pandemia y creemos que sigue siendo una gran oportunidad para continuar revolucionando la manera en que resolvemos la comida cotidiana en casa, llevando una propuesta única a través de una muy buena experiencia de compra digital en www.frizata.com, con productos únicos, de muy buena calidad y a precios accesibles para acompañar al cliente todos los días. El argentino consume 2kg de alimentos congelados por año y un europeo cerca de 45kg. Con Frizata estamos expandiendo la categoría para llegar a los niveles de consumo per cápita europeos”.
En términos de consumo, sostiene: “Si bien las estadísticas de crecimiento venían con un marcado aumento, la crisis derivada del COVID-19 modificó el escenario; o, mejor dicho, adelantó esos cambios que sabíamos que iban a suceder. A partir de la pandemia, el comercio electrónico pasó a ser una parte mucho más importante en los hábitos de compra y esto va a seguir en aumento”.
Según un estudio de Kantar, uno de cada tres (33%) hogares cree que, a futuro, sus compras online aumentarán (en Argentina es un 40%). “Una vez que los clientes experimenten por primera vez la compra online y están satisfechos con el proceso de entrega y la prueba de productos de buena calidad, sumado a un bajo contacto humano y precios accesibles, la adquisición del hábito de compra online se vuelve muy fácil”, sentencia el ejecutivo. “En el caso de los alimentos, cambiar el hábito de ir al súper no es difícil y la clave pasa por demostrar que hay una alternativa real y transformadora”.
FriBurger, una hamburguesa de carne, sin carne, que se vende on line
Comparada con una hamburguesa tradicional de carne, la FriBurger está elaborada sin conservantes, posee un 60% menos de grasas, 30% menos de kcal, 15% menos de sodio, 0% colesterol y 0% Grasas Trans, y aporta 17g de proteína.
FriBurger es el primer lanzamiento de la línea de productos inteligentes de la firma que se encuentra en pleno desarrollo. Esta innovación para el mercado argentino demoró dos años en realizarse y la llevó adelante un equipo de I+D propio de la compañía, quienes hoy están trabajando en otros proyectos similares como los FriNuggets y FriBites.
Actualmente la compañía cuenta con más de 40 alimentos congelados que sólo se venden en Frizata.com y llegan a domicilio en un rango horario programado. En los últimos cinco meses, las ventas se multiplicaron por diez.
El menú se compone de verduras, carnes, appetizers y otros productos únicos. “Para fin de año superaremos los 70, convirtiéndonos en la marca de mayor variedad en la categoría de Latinoamérica”, adelanta Rouillon.
La Friburger Veggie es la primera hamburguesa del país que recrea el sabor, el color y la experiencia de la carne, pero sin carne, ya que es una hamburguesa vegetariana hecha a base de plantas.
Según cuenta Adolfo Rouillon, co-fundador de la firma, “se elabora con proteína de soja y albúmina, le damos textura cárnica. Con especias, cebolla, sal, azúcar, leche, extracto de levadura y vegetales, logramos las notas de su sabor. Con fibras vegetales (papa, psyillium, manzana) y gluten, se unen los ingredientes; y con remolacha obtenemos el color rosado”,
“FriBurger es un medallón de 113 gramos que cuesta la mitad que una hamburguesa de carne en el super y hasta 8 veces menos que las hamburguesas plant-based importadas. Venimos a cambiar el paradigma de que es posible comprar mejor calidad de alimentos y gastar menos”, concluye el vocero.











