Nacido en Núremberg el 21 de mayo de 1471, Albrecht Dürer, pintor, grabador y teórico del Renacimiento alemán, estableció su reputación e influencia en toda Europa a poco de cumplir veinte años gracias a sus grabados en madera de alta calidad. Sus acuarelas lo marcan como uno de los primeros paisajistas europeos, y por eso la fabulosa colección de lápices acuarelables de Faber-Castell lleva su nombre.
El vasto cuerpo de trabajo de Dürer también incluye impresiones, retablos, retratos y
autorretratos, y libros. Sus ambiciosas xilografías revolucionaron su desarrollo. Durante toda
su vida, estuvo en permanente comunicación con los artistas más importantes de su época,
incluidos Rafael, Giovanni Bellini y Leonardo da Vinci.
“Incluso de joven, el pintor e ilustrador Albrecht Dürer fue un perfeccionista. Realizó su
autorretrato a los 13 años con punta de plata, una herramienta que no admite correcciones.
Esa misma excelencia es la que mantenemos en Faber-Castell en cada una de las
herramientas de dibujo e ofrecemos a los artistas”, nos cuenta Sandra Suppa, Directora de
Comunicaciones de Faber-Castell.










