Cuando uno se cruza con él en una Feria o una Expo duda ante la juventud que irradia y muchas veces prejuzga sobre la experiencia que podría tener en sus cortos años de vida.
En un mercado acostumbrado a vendedores de mucha antigüedad encontrarse con Emilio Carbone nos da la pauta de que la renovación en el rubro es posible y que la edad es lo de menos.
Con sus cortos 27 años tiene unos ocho años de experiencia en el canal de los cuales un poco mas de cinco los transitó en Futura donde se desempeña actualmente. Inició sus pasos en la venta como tele-vendedor siendo aun mucho más joven que hoy desempeñando su tarea comercial en una empresa crediticia para pasar un año después a la venta personalizada uno a uno.
Cuando lo entrevistaron en Futura, buscaban un vendedor joven para asistir al gerente de ventas y apoyarlo en la gestión de mantenimiento de las cuentas del interior que se atendían en su mayor parte telefónicamente y para lo que el ya traía su experiencia. Tras una buena gestión llegó el ansiado ascenso que lo convirtió en jefe de ventas.
Es destacable que cuando llegó a la empresa, ésta contaba con aproximadamente 1500 clientes activos y hoy, cinco años después el número supera los 2500. Un logro significativo ya que la Futura tiene clientes que van desde Tartagal hasta Tierra del Fuego.
Independientemente de su juventud, Carbone es un hombre de familia que divide su tiempo entre su pasión por la venta y el amor por su familia. Tal como lo expresa el mismo: “Sencillamente siento que tengo un don para la comunicación con la gente, y el producto me ayuda a saber que no voy a defraudar nunca a un cliente”.
A nivel personal eligió desde muy joven una carrera comercial, y hoy asegura: “Tengo mucha facilidad para el trabajo, y me encontré en el camino con desafíos en los que supe desempeñarme y que me hicieron seguir eligiendo esta profesión, siento que nací para esto y estoy en una empresa que me ayuda a crecer y en la que me siento apoyado y acompañado constantemente en un camino de desarrollo personal y laboral que hace que no se me ocurra hacer otra cosa”
Carbone asegura que, si buen no suele proyectar demasiado a futuro, en cinco años se ve trabajando aun en la empresa, continuando con su crecimiento y aprendizaje.
Conclusión Personal del Editor:
No importa la edad, ni el rubro, los vendedores son una raza. Pueden trabajar de muchas cosas a lo largo de su vida, pero el don de la venta esta implícito en cada uno de ellos.











